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La Malinche

  • Foto del escritor: Memo Landa
    Memo Landa
  • 14 mar 2022
  • 2 Min. de lectura

Esta semana tocó una escalada para seguir sumando montañas en el año. Uno de mis propósitos de año nuevo es subir las 4 montañas más altas de México. Hasta ahora ya se completaron 2 de estas 4 y este fin de semana voy a completar una más, La MAlinche en Tlaxcala.



La Malinche es un volcán que está un poco infravalorado en cuestión de su dificultad, como es una montaña un tanto mas chaparra que el Nevado de Toluca muchas veces las personas que no la conocen consideran que será un paseo relativamente sencillo, pero la realidad es que no. La Malinche es una montaña con más inclinación en el camino que algunas otras pequeñas montañas y esto lo vuelve muy físico en especial para las piernas. En total el ascenso comenzando del Centro Vacacional IMSS hasta la cumbre del volcán, es de cerca d 1200 metros, este es un desnivel bastante bueno en cuestion de ascenso. Cualquier ascenso vertical de más de un kilómetro es bastante respetable.



El camino de esta montaña es muy agradable pues la mitad del sendero hacia la cima es caminando por el bosque, a pesar de que sea un sendero muy vertical en algunos puntos es muy agradable ir caminando en el bosque disfrutando de la naturaleza. Una vez saliendo de las coníferas comienza el arenal.


El arenal de esta montaña es muy largo. Existen varias rutas para subir a la cima, algunas donde no pasas por mucha arena y un camino específico en donde si, este fue el camino que tomamos. Cada 2 pasos que avanzas la arena te arrastra uno hacia abajo, entonces la montaña se puede volver un poco frustrante porque de tanto esfuerzo ascendiendo por la arena puedes llegar a sentir que no te estás moviendo.



Terminando los arenales comienza el camino por las piedras en donde ya es bastante más sencillo caminar solo hay que tener cuidado pues algunas piedras pueden estar sueltas y podrían desprenderse o provocar que caigamos.


Llegando a la cima la nubes nos envolvieron y la montaña se cerró, no pudimos disfrutar de la vista hacia el pico de Orizaba ni hacia el Popo y el Izta. De todas formas el clima no era retador y no representaban un riesgo las nubes que nos envolvieron. Simplemente le dieron a la montaña una perspectiva un tanto más mística.



De bajada decidimos hacer algo diferente y medir el tiempo de bajada intentando hacerlo lo más rápido posible sin accidentes. El arenal por ser tan largo se presta para bajar rapido casi como si esquiáramos en la arena. Una vez llegando al bosque continuamos corriendo hasta llegar al coche, prácticamente todo el camino de bajada fue de velocidad con algunas cuantas paradas.


Fue una muy divertida montaña para sumar a la meta del año, ahora solo hace falta el Pico de Orizaba.

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A veces mando correos compartiendo cosas chidas.

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